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VerdadAbierta.com

Estuve viajando por Suiza, Alemania e Inglaterra. Fui primero de vacaciones y luego a un evento académico. Esto me dio la oportunidad de observar y analizar con tranquilidad sin tener que atender compromisos o correr a citas. Estando allá, vi infraestructura, orden, cumplimiento y me preguntaba ¿por qué ellos pueden tener esto y nosotros no lo hemos logrado? ¿Qué podemos aprender que nos sirva? No solo para tener una explicación del porqué de la diferencia, sino para hacer algún cambio en la rutina que mejore la calidad de vida y mi actitud.

Fue muy interesante poder estar varios días en cada lugar, porque la primera impresión es de maravillarse por la perfección de las calles, trenes y la gente en sí. Luego se ahonda más mirando el comportamiento en sus rutinas, como hacen la fila, cómo y qué almuerzan, cómo se divierten (verlos reaccionar ante un gol del mundial). Después tuve la oportunidad de hablar casualmente con ellos, pasando de las anécdotas geográficas logré llegar a temas que están en sus mentes. Luego se mira algo de historia y como la presentan en sus museos o descripciones de sus lugares, más tarde, se lee el periódico viendo lo que es noticia y el despliegue que se le otorga a cada tema.

Para buscar explicaciones me puse en la tarea de comparar indicadores de los cuatro países. Producto interno bruto per cápita, educación, impuestos, fuerza pública, política, historia, entre otros, y me di cuenta de que todo esto se ha revisado una y otra vez, varios libros se han escrito tratando de explicar esto con variables económicas y sociales. Así que cambié mi enfoque y me cuestioné sobre ¿qué vi en el comportamiento de la gente en su día a día que pueda explicar algo de lo que ellos han logrado? Con esto en mente podría entonces reflexionar sobre mi comportamiento y hacer algo para cambiar de dirección a una de progreso y bienestar.

La primera cosa que me llamó la atención fue cómo su actitud hacia su entorno comienza en sí mismos. Para mí era llamativa la apariencia de la gente. Están bien vestidos que es lo superficial, pero se ven saludables. A la gente mayor se le nota la edad en su piel y su pelo, pero su físico se ve joven. ¿Cómo puede uno pensar en cuidar su entorno cuando no puede cuidarse a sí mismo? A la hora del almuerzo su alimentación es claramente saludable, el ejercicio se nota y se ve por doquier.

La disciplina del cuidado personal es la más difícil (por ser tan fácil). Mi primera lección es comenzar con uno mismo: hacer ejercicio, dormir, ¡cuidarse!

Después miré cómo interactúan con los demás. Lo más llamativo es que la gente está pendiente de quien se encuentra a su lado, y respeta su espacio, las necesidades y los privilegios. Esto fue matizado dependiendo del tamaño de la ciudad, pero siempre había un respeto mínimo al espacio y derechos. Por ejemplo, saliendo de un tren que estaba lleno, nos levantamos de las sillas algo tarde por despistados, y me pareció increíble cómo la gente que estaba de pie prácticamente abrió un camino a la puerta para que no tuviéramos demora en bajarnos. Me acordé de mis subidas al Transmilenio a las 5:00 p.m., en la estación de Las Aguas en Bogotá.

Mi segunda lección es mantener la sensibilidad hacia las personas, ser considerado y respetuoso, independientemente del trato que uno reciba (¡eso es lo difícil!).

Por último, me impactó el respeto por las obligaciones y reglas. La gente las acepta y presiona para que se respeten. El incumplimiento es penalizado, pero los controles se basan en la confianza y seriedad. Esa es otra lección: hay que cumplir las reglas o tratar de cambiarlas, pero desconocerlas genera desorden y arbitrariedad.