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FAMILIA BENAVIDESDespués de trabajar durante 20 años en la Flota Mercante Grancolombiana, Don César Benavides se retiró para crear Bemel, una empresa de logística en la que buscaba potencializar toda su experiencia laboral.

Con el apoyo incondicional de su esposa y sus cinco hijos, inició operaciones con la ayuda de una secretaria y un mensajero. Por fortuna, el despegue llegó de la mano de tres importantes clientes: Cerro Matoso, Bavaria y Electrificadora Santander. Demostrar que BEMEL tenía la capacidad logística para ofrecer el mejor servicio en transporte de mercancía a estos tres gigantes nacionales “le dieron mucha fuerza” al fundador, quien puso todo su empeño y espíritu emprendedor y de trabajo, superando sus propias limitaciones como su bajo dominio del inglés.

Si bien ninguno de los hijos se involucró activamente en Bemel durante su niñez, la empresa estaba presente en sus vidas. Más importante aún, el padre transmitía su espíritu de trabajo a sus hijos en la vida diaria. A medida que la segunda generación fue creciendo y estudiando, su involucramiento fue diferenciado entre los hermanos mayores (César Augusto, María Clara y Adriana) y los dos menores (Rodrigo y Carlos). César Augusto, el mayor de la segunda generación, recuerda haber trabajado en sus primeros años con Don César pero se retiró al cabo de un tiempo por diferencias de opinión con el fundador y por intereses personales que lo encauzaron por un camino distinto. Después, una crisis económica personal llevó a César Augusto por la vía del emprendimiento.

En la década de 1990 se incorporó a la organización Rodrigo, el cuarto de los hijos. Esta invitación se la hizo el padre como reconocimiento al importante papel que desempeñó su hijo en la resolución de un problema que se presentó durante una de sus ausencias. Con Rodrigo se dió la consolidación empresarial con la expansión nacional e internacional de Bemel.

Rodrigo dirigió con mucho éxito la compañía hasta que en 2010 se retiró para concretar su sueño personal de crear un emprendimiento en el sector educativo. Entonces, de manera acordada se le cedió de manera formal la Presidencia a Carlos Alberto (hijo menor). Este fue un momento importante para la empresa porque, a diferencia de la sucesión de Don César a Rodrigo, que se dio en el día a día y no de manera repentina, en este caso sí ocurrió una sucesión formal. Carlos Alberto llevaba cinco años en la compañía, a la que ingresó recién graduado de Administración de Empresas para manejar la gerencia de compras en el exterior.

Con este panorama los dos hijos menores de la familia Benavides Merchán, junto al padre fundador, califican como únicos socios de la empresa. Los otros hermanos entendieron la repartición de propiedad, en palabras de Adriana: “Ellos son ahora los tres socios ¿Por qué? Pues porque empezaron desde muy chiquitos a ponerle la mano a la empresa como debía ser”.

Uno de los principales cambios que implementó Carlos Alberto fue la contratación de un gerente externo en la empresa familiar. Luis Fernando Barragán, su compañero de clases en la Universidad, entró a fortalecer la parte contable y financiera de la empresa. Un elemento determinante del éxito de Luis Fernando fue su rápida adaptación a Bemel y a la cultura de los Benavides dado que era alguien conocido y de mucha confianza para la familia, al punto que Don César se sorprende y afirma, “por Dios, parece que fuera hijo mío”.

Hoy Bemel es una empresa líder en servicios logísticos centrada en el negocio de Freight Forwarding, cuya propuesta de valor es coordinar la logística con agentes del exterior. En su portafolio de servicios figuran los siguientes: transporte terrestre, consolidados marítimos, transporte marítimo internacional, transporte aéreo internacional, almacenaje, logística, proyectos, e intermediación aduanera.

También es fundamental tener en cuenta la importancia de la diversificación del patrimonio familiar a través de la creación de Colgrupajes, empresa dedicada a la construcción, y que sirvió para agilizar los flujos de caja de la operadora logística. Esta iniciativa de diversificación del portafolio surgió de Carlos Alberto, y aunque la empresa fue vendida recientemente, significó la madurez emprendedora de la familia Benavides.

Las otras dos hermanas, María Clara y Adriana han desarrollado sus propios emprendimientos pero no están ajenas a la vida de la firma: María Clara es la líder a nivel familiar, convocando y movilizando el Consejo Familiar y las iniciativas sociales de la familia. Y Adriana realiza labores comerciales de manera ocasional.

La consolidación empresarial estuvo igualmente soportada en la organización y consolidación de la familia como equipo y como familia empresaria con el protocolo firmado en 2010, en el cual se definieron las reglas de juego y el futuro de la familia Benavides con respecto a Bemel. Este protocolo sirvió además para la creación del Consejo Familiar que ha facilitado el involucramiento activo de todos los miembros de la segunda generación, e incluso la participación de dos personas de la tercera generación. De ahí salen ahora las grandes directrices para el futuro de la familia y de sus iniciativas empresariales. Ahora el reto parece estar en la tercera generación, para lograr un mejor involucramiento y su formación como accionistas responsables.

Aprendizajes:

- El potencial transgeneracional de la familia Benavides se soporta en unos recursos familiares particulares. Especialmente se resaltan su resiliencia, los valores familiares y la fortaleza de sus relaciones familiares, que se transmiten a la organización y en sus relaciones con los actores clave para la operación de la empresa, como factor diferenciador y de ventaja competitiva.

- Si bien la propiedad está en pocos miembros de la familia, existe un alto sentido de pertenencia y de propiedad psicológica y socio-emocional, lo cual, soportado en una operante estructura de gobierno familiar y empresarial explican el hasta ahora exitoso crecimiento y consolidación como familia y empresa. Además, es un caso ejemplar con relación a la armonía y valor generado al contar con un gerente no familiar.