Facebook
Twitter
Youtube
Youtube
VerdadAbierta.com

Construccionfinal

El sector de la construcción es uno de los más dinámicos del país, pero las pymes de la cadena enfrentan obstáculos que pueden frenar su desarrollo. ¿Qué les depara un entorno que le apuesta a las ciudades sostenibles?

Por: Viviana Sánchez

El Gobierno nacional confirmó, al lanzar el Pipe 2.0, que la construcción y la infraestructura tienen un lugar privilegiado en la lista de sectores que se busca potenciar. Esto obedece a que son segmentos neurálgicos para el desarrollo del país y registran un comportamiento positivo que hace prever que una buena época se avecina para todos los eslabones de la cadena.

Según cifras de Camacol, con base en cálculos del Dane, en el primer trimestre del año la economía tuvo un crecimiento del 2.8% y la construcción, del 4.9% con respecto al mismo periodo de 2014. Esto se debió a un aumento del 7% en obras de ingeniería civil y de 2.1% en la actividad edificadora. El sector fue la segunda actividad que más impulsó la economía después del segmento de comercio, reparación, restaurantes y hoteles (5%). En generación de empleo, contribuyó con un nivel de ocupación de 1.428.000 personas, un 10.3% más que en 2014.

De acuerdo con Sandra Forero, presidenta ejecutiva de Camacol, el efecto del Pipe 2.0 se observará en dos frentes. En vivienda urbana, el Gobierno anunció 50.000 coberturas de subsidio a la tasa de interés para hogares de ingresos medios (viviendas de $87 a $216 millones) y 30.000 coberturas adicionales para el programa Mi Casa Ya. Por otro lado, el Plan Nacional de Infraestructura Educativa contempla la construcción o ampliación de 30.680 aulas durante el cuatrienio, con una inversión de $4.5 billones.

Las pymes que tienen todas las de ganar en este escenario son las de minerales no metálicos, metalúrgicos básicos, productos de madera y aparatos de suministro eléctrico. Según la Encuesta Mensual Manufacturera (EMM) elaborada por el Dane, para mayo de este año los productos de madera crecieron a un ritmo del 1.8% anual y los aparatos de suministro eléctrico, a una tasa del 2.5% anual. La industria básica de hierro y acero decreció al -3.0%, posiblemente por el descenso en los precios internacionales de estos insumos.

Sin embargo, las pequeñas y medianas empresas tienen necesidades que de no subsanarse podrían afectar su participación en las grandes obras. La informalidad es la más grave. “Camacol cuenta con el Programa Pacto por la Formalización, que permite a los contratistas del sector organizar su actividad y recibir apoyo en el proceso de creación de empresa, pensando en el cumplimiento de las exigencias de una empresa formal”, afirma Forero.

No tener el suficiente flujo de caja es otro obstáculo que empresas como Sodimac Colombia S.A. han tratado de solventar. Hace poco, esta compañía anunció dos estrategias para apoyar a sus proveedores de carácter micro o pequeño. La primera es que desde julio pasado realiza una sistematización de los trámites de facturación para hacer más eficiente el proceso para esas empresas. La segunda es que a partir de ese mes el plazo de pago a ellas es de 30 días. “Eso les ayudará a mejorar su liquidez, será un empujón en su capital de trabajo que les permitirá seguir creciendo”, afirmó Miguel Pardo, gerente general.

De esa estabilidad también depende que se consoliden los encadenamientos con otros sectores de la industria. “Debemos apoyar el fortalecimiento de la oferta y la demanda de vivienda, teniendo en cuenta que es prioridad trabajar en la gestión eficiente del suelo, estructurar una planeación a largo plazo y promover la estabilidad jurídica para estimular la inversión. Se deben generar incentivos para que no se frene el desarrollo productivo del sector ni se pongan en riesgo los proyectos constructivos que requiere el país”, concluye Forero.

Mirada hacia el futuro 

Las pymes del sector de la construcción también están llamadas a modernizarse y la construcción sostenible es un norte hacia el cual se debe mirar. Según Cristina Gamboa, directora ejecutiva del Consejo Colombiano de Construcción Sostenible (CCCS), el 50% de miembros de la entidad son pequeñas o medianas empresas. De ese porcentaje, el 50% son firmas profesionales de arquitectura e ingeniería y el otro 50% son emprendedores.

En esa cadena de valor, dice Gamboa, las pymes expertas en commissioning o asesoría tienen una gran incidencia. A 30 de junio de 2015, de acuerdo con la entidad, había en Colombia 182 proyectos registrados en el listado oficial de Leed (Leadership in Energy & Environmental Design), ubicados en 20 ciudades, que suman 3.7 millones de metros cuadrados, un 15.5% del total licenciado en 2014. De ellos, 55 edificios ya están certificados. Hoy en Colombia solo hay un proyecto residencial que sigue esta tendencia, los otros son oficinas, colegios, universidades y entidades públicas. Es decir que en ese primer segmento queda todo por hacer.

“Vender la idea de que el desarrollo sostenible es un buen negocio nos ha tomado tiempo. Hoy contamos con un documento en el que consta si los proyectos que ya existen están logrando ahorros en recursos, si tuvieron sobrecostos o cuál fue el periodo de recuperación de la inversión. La segunda fase es sensibilizar al público con respecto a esos atributos. Hay un sistema de verificación de un tercero que garantiza que si se está cumpliendo lo que dicen los diseños”, afirma Gamboa. 

Apostarle a esta tecnología representa una oportunidad para las pequeñas y medianas empresas en dos sentidos. En primer lugar, en el país hay inversión extranjera directa de multinacionales que exigen operar en sedes ambientalmente amigables, como las que encuentran en otros países, y ese hecho hace parte de su política de responsabilidad social empresarial. En segundo lugar, los actuales compradores de vivienda e inmuebles para otros usos y los del futuro son personas con una conciencia sobre el cuidado del planeta y sensibles frente a los efectos de su comportamiento en él.

“En unos años la construcción sostenible se convertirá en norma -afirma Gamboa-. Las regulaciones empezarán a exigir ciertas especificaciones en los proyectos y las empresas constructoras tendrán que seguir protocolos rigurosos para lograr los resultados esperados”. El reto para ellas será capacitarse, generar credibilidad en cada intervención que hagan y apostarle a las ciudades sostenibles porque hacia ese blanco apunta su sector. 

Foto: Edificio Administrativo de Bavaria - Sab Miller en Bogotá. Certificación Leed nivel Oro.