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Las exportaciones del sector han estado de capa caída, mientras crece la importación de este tipo de bienes y los empresarios colombianos tienen dificultades para mejorar su competitividad.

En los primeros meses de 2014 el panorama para este sector ha sido agridulce: aunque en el segmento de muebles ha tenido una ligera mejoría, con respecto al primer semestre del año pasado, existen otros como el de carpintería arquitectónica, en el que no se han cumplido las expectativas debido al estancamiento de los proyectos de vivienda en ciudades como Bogotá.

A esto se suma un caso particular en Antioquia, donde las reforestadoras que surten a los fabricantes fueron atacadas por las Farc en diciembre y, desde entonces, no han podido proveer a sus clientes. "Esas pymes de aserríos y de primera transformación de madera no tienen materia prima y por ende no venden y están dando déficit hasta ahora", explica Alejandra Ospitia, directora de la Federación Nacional de Industriales de la Madera (Fedemaderas).

Otro factor que también ha afectado el rendimiento del sector está asociado con la competencia desleal por parte de empresas informales — sobre todo micro—, que no pagan impuestos ni parafiscales, no se certifican y venden productos de regular calidad y bajos precios.

Según la Encuesta Anual Manufacturera del Dane, la producción de la cadena forestal-madera-muebles superó los $3 billones y contribuyó con un 1,49% de las cuentas de la industria manufacturera. Así mismo, la fabricación de muebles concentró el 5,2% de los establecimientos manufactureros y ocupó el séptimo lugar en número de personal empleado, con un 3,6% del total en la industria.

Fedemaderas afirma que existen 3.416 empresas y productores del sector, de los cuales el 95,6% son mipymes. Sin embargo, en 2013, solo 121 compañías realizaron aportes al Sena, por lo que este gremio concluye que las organizaciones que generan el mayor número de empleos, impuestos y parafiscales, las que exportan, son la minoría.

Problemas en comercio exterior

Los problemas de formalidad, calidad, orden público y falta de apoyo gubernamental, sumados a condiciones internacionales han hecho que este sector no tenga un buen desempeño en el mercado local ni en las exportaciones. Se podría decir que el viacrucis empezó en 2009 con el cierre del mercado venezolano y la reducción de las exportaciones a Estados Unidos, y continuó con el posible dumping de productos provenientes de China.

En 2013 las ventas internacionales totalizaron US$45,4 millones y presentaron un decrecimiento del 7,2%, con respecto a 2012, cuando habían llegado a US$48,9 millones. Además, el resultado palidece ante los US$81,7 millones que se exportaban en 2008, según cifras de Bacex procesadas por Fedemaderas. Panamá fue el principal destino, con US$12,4 millones; seguido por Estados Unidos, con US$6,5 millones, y Perú, con US$4,4 millones.

Por su parte, las importaciones se incrementaron en promedio un 7,3%, durante los últimos tres años, y sumaron US$46,3 millones en 2013, lo que dejó al sector de muebles y productos de madera con US$861.671 de balanza negativa.

"Somos un sector importador. Nos quedaban las 5 partidas arancelarias más importantes de muebles con balanza positiva hasta 2012 y ya en 2013, por primera vez en 8 años, tenemos balanza deficitaria", reconoce Ospitia. En 2013, México lideró las compras internacionales realizadas por Colombia con US$8,2 millones; seguido por China, con US$6,7 millones y Brasil, con US$3,6 millones.

Sin embargo, el principal problema lo tienen con el gigante asiático, debido a problemas de competencia desleal. Por ello, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, a través de la Resolución 070 de abril 10 de 2014, impuso una medida de protección antidumping en Colombia por tres años, frente a la importación de tableros contrachapados (conocidos como Triplex) procedentes de China.

Con el fin de cambiar el panorama, Fedemaderas ha diseñado una propuesta 2014-2019 con la que busca que las empresas del sector recuperen mercados, a partir del mejoramiento de su competitividad. De acuerdo con Ospitia, para este fin, es clave que se promueva el uso y consumo de madera legal, y se dote al sector "con instrumentos directos de información, transferencia de tecnología, asociatividad y talento humano calificado, que se asemejen siquiera a los de países vecinos y le permitan competir en el mercado actual".

Oportunidades

• Incrementar en el país el consumo per cápita de madera y sus productos.
• Ampliar las hectáreas de bosque cultivado.
• Establecer mecanismos adecuados de aprovechamiento sostenible de bosque natural.

Riesgos

• Falta una política estatal de compra de madera y productos legales.
• Existe el temor de que se incremente la informalidad empresarial, debido a la falta de apoyo del Estado.
• No existe seguridad jurídica en varios temas como tenencia de tierras.