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VerdadAbierta.com

Tras bambalinas de prestigiosos teatros alemanes un colombiano se abre paso. Se trata del escenógrafo Jorge Enrique Caro, quien junto a sus dos compañeras de trabajo ha logrado construir un nombre en este competido mercado.

Un presupuesto de ejecución de 1.000 euros (cerca de $2.650.000) y la responsabilidad de no defraudar a su antiguo empleador fueron los insumos que la directora escénica de origen iraní Mina Salehpourn (29), la vestuarista alemana Maria Anderski (32) y el escenógrafo Jorge Caro (40) tuvieron para sacar adelante su primer contrato como independientes.

Tiempo atrás, los tres habían trabajado como asistentes en el Teatro de Hannover y ahora recibían una oportunidad para demostrar su potencial. Se trataba de una obra del escritor y dramaturgo sueco Jonas Hassen Khemiri y aunque el director del teatro tenía buenas referencias de ellos, era escéptico frente al resultado.

"La competencia es dura. Muchas veces, dar el salto de asistente a independiente no se logra, porque es muy difícil que el director de un teatro crea en tus capacidades, pues hay prevención hacia las nuevas generaciones. De los asistentes que estábamos en el teatro, que éramos como ocho, los únicos que lo logramos fuimos nosotros, el resto
lo intentó, pero algo pasó y luego no los volvieron a llamar", recuerda Caro.

Al final, todo salió bien y el montaje recibió excelentes críticas por parte de la prensa especializada. Ese fue el comienzo de una vertiginosa carrera que los ha llevado a ganar, en los últimos cuatro años, distintos reconocimientos
y a que no tengan ni un espacio libre en sus agendas hasta mediados de 2015. Además del Teatro de Hannover, el Grips Theater de Berlín, el Teatro Estatal de Karlsruhe, el Teatro Estatal de Bonn, y el Teatro Estatal de Dresde son
otros de sus clientes. 

La llegada del reconocimiento 

"En 2012 ganamos el premio a la mejor escenografía, vestuario y dirección escénica por parte de la Sociedad de Amigos del Teatro de Hannover. Después esa obra, llamada Fatima, fue invitada al HeidelbergerStückemarkt, un evento al que asiste lo mejor del nuevo teatro. Allí ganamos el primer puesto en la categoría de Teatro Juvenil. Estos premios nos dieron a conocer y nos permitieron contar cada día con más trabajo", cuenta con orgullo.

Sin embargo, lo que les ha dado mayor prestigio fue El Fausto, premio que obtuvieron en noviembre de 2013 en la categoría de Teatro Juvenil (por la obra Über Jungs presentada en el Grips Theater de Berlín), otorgado por la Academia Alemana de las Artes Escénicas y que en teatro equivale al Oso de Berlín del cine. "El premio se lo dieron
a Mina, la directora, pero es un reconocimiento a la producción de toda la obra", aclara.

Para este arquitecto de la Universidad Nacional de Colombia, una de las claves del éxito es haber encontrado un excelente equipo de trabajo con el que todo funciona como un engranaje, en un proceso que empieza cuando aceptan un proyecto y en el que están involucrados a lo largo de seis meses, dos de ellos de manera exclusiva. Durante ese tiempo, él es el encargado de hacer bocetos, diseñar planos, elaborar la maqueta, supervisar la construcción de la escenografía, estar al frente de su montaje y ajustar detalles de última hora. Usualmente, en un año, participan en 4 o 5 obras.

Después de 10 años en Alemania, donde logró aprender el idioma e hizo una maestría en Escenografía, Caro considera que su condición de extranjero ha sido una ventaja, pues el medio teatral está ávido de nuevas propuestas. Sin embargo, ajustarse a la cultura alemana y al mismo tiempo lograr que otros acepten su forma de trabajo ha sido un proceso en el que los resultados han sido su mejor carta de presentación. Que se abra el telón