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Tomar decisiones cuesta, pero si el proceso de cambiar se asume de forma correcta puede producir grandes satisfacciones. Consejos prácticos para construir nuevos caminos tanto a nivel empresarial como personal.

Por: Sandra R. Mateus G., Coach Profesional / www.coachsandramateus.com/ Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

En uno de mis talleres una persona me preguntó si tomar la decisión de volver a empezar era de valientes o de cobardes. ¿Cómo es eso? “Sí -me explicó-, es valentía porque arrancar de cero es un desafío grande y para enfrentarlo se necesita ser corajudo, pero también es cobardía porque pareciera que no fuiste capaz de solucionar los inconvenientes que tuviste o las situaciones que estás viviendo y prefieres olvidarlas y dejarlas atrás”.

Mi respuesta fue y es: depende de las razones por las cuales estás eligiendo dar ese paso, porque además ese aspecto define el compromiso con el cual se va a “volver a empezar” y la forma como se asumirán los obstáculos que, seguramente, van a aparecer en el nuevo camino. Esa es la clave: tener claros los motivos que te llevan a elegirlo.

Existen diferentes motivadores. Imagínate que ves una película en donde una gacela macho corre, el plano se abre y ves que persigue a un león. Seguramente lo que la lleva a correr es el instinto de supervivencia. Este motivador hace que siga una emoción que le producirá sensaciones no gratas, lo que no es aconsejable porque cambia la forma cómo se observa el contexto y, por ende, determina decisiones que podrían no ser las mejores. Esto pasa cuando se decide emprender algo con miedo y cansancio.

Ahora imagina que el plano se cierra y la gacela sigue corriendo sola. Luego se abre, pero ahora no aparece el león sino una gacela hembra delante del macho. Lo impulsa el deseo de aparearse. Seguramente terminará agotado, pero es posible que la recompensa que espera valga la pena ese cansancio. Emociones como la expectativa, la alegría y el deseo lo motivan. Eso, llevado a nuestro caso, hace referencia a un estado mental y físico favorable para analizar escenarios, competencias por adquirir, recursos faltantes, etc.

El “volver a empezar” no tiene que ser radical. Podemos referirnos al rediseño de un proceso o relación, a entrar a un nuevo mercado y, en suma, a los pasos que no habíamos dado antes.

¿Qué hacer para empezar bien de nuevo?

- Quién tomó la decisión es usted, no espere que todos se sumen y cambien. Pregúntese: ¿Qué conversaciones harían falta y con quiénes?

- Tome los aprendizajes que le dejó lo que estaba viviendo. No tener claro esto augura una posible repetición de un patrón de error.

- Tenga claros los motivos: ¿Para qué va a iniciar el cambio, qué quiere lograr de nuevo?

- Somos el producto de nuestras creencias y pensamientos, de poco sirve lograr cambios si no se modifican las conversaciones internas, las que llegan a su mente todo el tiempo y le dicen si es un triunfador o un perdedor.

- Si le es posible busque el apoyo de alguien en quien confíe, a quien le pueda compartir sus avances y apoyarse en las caídas, un mentor que le recuerde, cuando sienta desfallecer, el para qué de lo que está haciendo.

- Alégrese de cada logro por pequeño que sea.

- Tenga claros los objetivos que persigue y no se desvíe.

- Confíe en sus habilidades y en que tiene en sus manos el poder de lograr lo que se propone, pero sea consciente de que no será fácil y de que todo es cuestión de tiempo, perseverancia y compromiso.