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Liderazgofinal

En un mundo cambiante, la adaptabilidad es el estandarte con que cuentan los líderes para aprender constantemente, enfrentar retos personales o profesionales y conducir sus equipos hacia la meta. 

Por: Juan José Lopera, presidente de Disitraining / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Mucho se habla y escribe sobre liderazgo hoy. Al mencionarlo, se hace énfasis en la multiplicidad de rasgos y maneras de ser líder, en las exigencias de cada profesión u oficio, en los contextos culturales, en la realidad sistémica, global e interdependiente del siglo XXI; pero esa integralidad y adaptabilidad desaparece cuando se definen los estilos de liderazgo académicos y “comerciales”, los que se ofrecen a empresas y se enseñan en aulas.

¿Qué significa ese término? Líder, en español, se deriva de un anglicismo que proviene de la raíz inglesa to lead (guiar, dirigir) y que, a su vez, proviene del vocablo indoeuropeo leith (abrirse paso). El liderazgo es, entonces, la capacidad de guiar, dirigir, inspirar, superar obstáculos individuales o colectivos. Es la habilidad de llevar un equipo hacia un objetivo común.

Tiene claros antecedentes en el mundo animal en el que se convierte en expresión de la supremacía a través de la fuerza y los enfrentamientos (lobos), la confabulación o alianzas (bonobos) o de asumir posiciones que implican riesgo y dificultad en pro del beneficio de la manada (aves migratorias). Es una de las competencias esenciales para alcanzar el éxito, desarrollar nuestro potencial, el de las personas a nuestro cargo y el de las empresas que dirigimos. A pesar de  ser un concepto general y amplio, cada líder poderoso y carismático tiene sus propias cualidades individuales que lo diferencian de los demás. 

En eso consiste su belleza y, al mismo tiempo, las dificultades que implica diseñar un modelo amplio y específico simultáneamente. Son distintos Mandela, Gandhi y Simón Bolívar, aunque fueron líderes políticos que llevaron a sus pueblos a la libertad. También son disímiles los estilos de liderazgo que los oficios y actividades humanas requieren. Un equipo deportivo demanda habilidades, conocimientos y actitudes diferentes a las de un religioso o militar. Si alguien cambia de actividad, sus virtudes innatas y aprendidas de liderazgo tendrán que enriquecerse con las nuevas que su desafío le exija.

Los estilos y escuelas de liderazgo que se promueven, útiles en ciertos contextos, se fijan en el límite estrecho de su propia definición, sacrifican una importante variable para el liderazgo integral y evolutivo: la adaptabilidad. Necesitamos un modelo y una metodología que nos permitan evolucionar, aprender constantemente y enfrentar retos colectivos e individuales.

La confusión puede ser enorme. ¿Cómo es que existen más de 15 escuelas y estilos de liderazgo clamando ser la apropiada para nuestra empresa o equipo? ¿Cómo es que la mayoría de las metodologías de aprendizaje y fortalecimiento de esos estilos se enfocan solo en las competencias que los definen y se olvidan del futuro líder, su entorno social o laboral y sus desafíos cambiantes?

Esto sucede porque las teorías acerca del liderazgo atraviesan una fase de adolescencia en la que buscan su identidad desde la diferenciación, pero hay que comprender que el líder está en evolución constante y se expone a retos personales y laborales que influyen en su ser, sus relaciones y su quehacer. Del reconocimiento de esa necesidad surge el Liderazgo X como un impulso para satisfacerla desde una visión holística, sistémica, evolutiva y adaptativa del concepto utilizable por todos. Plantea un nuevo modelo o paradigma que no busca diferenciación al considerar más valioso brindar un marco de referencia flexible y una metodología para que cualquier persona pueda desarrollar sus propias habilidades y talentos enfocada en su tarea, las características de su equipo y el nivel de autoconciencia y su adaptabilidad.

Este modelo permite que en el momento en el que los desafíos, tareas o equipo cambien, el líder pueda desarrollar las nuevas habilidades requeridas. Por eso es adaptativo y evolutivo, ¡carece de identidad! Es una máscara blanca, como las que se usaban en las antiguas tragedias griegas, que sirve a cada líder para encontrar la voz específica que necesita en cada momento.

El intento reduccionista de identificar algo tan amplio e inclusivo como el liderazgo con un “estilo” definido por competencias básicas es reflejo de un pensamiento cartesiano, racionalista, incapaz de percibir y actuar desde la conciencia sistémica. Es reflejo de un paradigma para el que no existe la física cuántica, el calentamiento global, la dinámica de sistemas, los modelos sociológicos de bienestar compartido, las inteligencias múltiples, la interdependencia.

Es reflejo de un pensamiento fijado en la fragmentación del conocimiento que reinó hasta la segunda mitad del siglo XX. Hoy necesitamos algo distinto. Los líderes deben ser capaces de evolucionar con sus retos, lograr una reflexión en medio de su impulso carismático e integrar en una percepción multidimensional un quehacer corporativo responsable frente a la humanidad y el entorno. Deben ser conscientes, responsables y autocríticos. Están llamados a enfocarse en los detalles del proceso, la visión de escenarios o logros y sus necesidades personales, así como las de su equipo.

El liderazgo que necesitamos requiere enfocarse en personas, tareas y resultados e incluir los impactos indirectos y colaterales de nuestra actividad. El Liderazgo X es una metodología de avanzada que permite que cada líder defina y comprenda su proceso de desarrollo desde una perspectiva ética y multisistémica.

Con una batería de matrices y preguntas, revela las habilidades, actitudes y competencias que el líder, sus relaciones y su quehacer necesitan para el cumplimiento de su misión y, de cara al futuro, las que requiere para el logro de su visión personal, familiar, social y de su legado.

El líder X es coherente, aún en la volatilidad del cambio o la vulnerabilidad de las crisis. Está regido por la ética evolutiva del desarrollo y el bienestar compartidos. Puede motivar y motivarse, transformar y transformarse, caminar y guiar a sus colaboradores en momentos de incertidumbre, en este punto crucial de la historia en el que nuestro bienestar y supervivencia están amenazados y dependen de cada uno de nosotros.

* El Liderazgo X es un libro de Paidós, próximo a publicarse, escrito por el Dr. Juan José Lopera, MD, Coach, Máster PNL, docente y facilitador de procesos de desarrollo humano y organizacional. En él, expone la concepción y metodología de aprendizaje de este estilo de liderazgo.