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Seguros

La salud de sus directivos es una de las prioridades de las empresas. Las pólizas de seguros los amparan en calamidades médicas, pero también los cubren en casos de equipaje extraviado o de robo de tarjetas en el exterior.

Por: Mauricio Romero

Durante un periplo por República Checa, el infarto que por fortuna no acabó con la vida del empresario Marco Fidel Hernández hubiera podido ser peor si no hubiese tenido una póliza que le cubría gastos por enfermedades preexistentes.

Según Mauricio Bedoya, gerente en Colombia de Qualitas Assistance, esa dolencia es uno de los accidentes de sa­lud que muchas de las pólizas actuales no cubren, pues “es la culminación de una enfermedad cardiovascular y por ello se considera una preexistencia”. Lo mismo sucede con los cálculos en los riñones, que se consideran “la ma­nifestación de una condición acumula­tiva en la salud”.

Para fortuna de los ejecutivos que padecen esas complicaciones médicas, existen compañías como la gerencia­da por Bedoya que, según afirma, es la única que ofrece cubrimientos hasta por US$90.000 en estos casos, aunque las enfermedades sean conocidas o no por el tomador. Otras se especializan en brindar atención en cualquier emer­gencia que los directivos puedan tener en términos médicos, logísticos o eco­nómicos, especialmente, cuando se au­senten de su base.

Lejos de casa, pero tranquilo

Aunque estar protegidos contra riesgos es una preocupación diaria, el amparo aumenta cuando un dirigente viaja por negocios. Por esta razón, las empresas que envían a sus directivos a otra ciu­dad o país toman precauciones para que el trayecto sea más placentero y, al mis­mo tiempo, queden amparadas y no ten­gan que pagar de su bolsillo en caso de no tener una póliza.

“Las compañías contratantes coor­dinan que ese empleado que envíen a misión a cualquier lugar del mundo esté amparado con servicio de asistencia in­ternacional, sobre todo en el aspecto médico”, comenta Alirio Alarcón, ge­rente de la firma SuBroker de Seguros. “Estas pólizas son efectivas en caso de eventos como intoxicaciones alimenta­rias, migrañas, gripe y urgencias odon­tológicas”, puntualiza.

Bedoya, por su parte, explica que existen planes corporativos, dependien­do del perfil del empleado, que van has­ta un tope máximo de cubrimiento de US$300.000 por accidente o enferme­dad. Adicionalmente, comenta que hay planes anuales para salidas múltiples que funcionan mediante el modelo de reembolso. “Si la persona se ve afecta­da en su salud, va a un centro especia­lizado, se realiza sus procedimientos, paga con su tarjeta de crédito y lue­go la aseguradora le reembolsa el di­nero”, afirma.

El servicio de asistencia de viajes es diferente de otros porque cuando la persona tiene algún inconveniente lla­ma a una central de asistencia donde se le indica a qué proveedor médico acu­dir según su amparo. Ahí lo atienden y el asegurador le paga directamente a esa entidad médica. Así, el paciente no tiene que asumir ningún dinero y se le acompaña paso a paso en lo que debe hacer para lograr su bienestar.

Los cubrimientos de estas pólizas contemplan asistencia por accidente o enfermedad, incluyen los medicamentos recetados y cubren emergencias denta­les hasta por US$1.500. El traslado sa­nitario también está contemplado, así como el hospitalario en caso de enfer­medad o la repatriación del cuerpo o las cenizas cuando hay fallecimiento.

Si la hospitalización dura más de seis días, el usuario tiene derecho al pago de los gastos de transporte de ida y regreso de un familiar desde el país de origen, así como su alimentación y alojamiento. Otro de los amparos que contempla esta póliza es el de gastos de hotel por convalecencia, en caso de que el asegurado deba guardar reposo des­pués de que se le dé de alta y el tiem­po de estadía en su hotel ya haya ter­minado. La cobertura es de US$6.000.

Gracias a la asistencia de acom­pañamiento de menores, si estos que­dan solos por enfermedad del papá o la mamá en su destino, se designa a una persona para que los acompañe mien­tras el progenitor se recupera.

Contra daños y robos

En el mercado también existen las Travel Cards, como las de AIG, que brindan asistencia en euros o dólares durante el tiempo que el ejecutivo esté fuera del país. Estas se cobran por nú­mero de días, por lo general un míni­mo de 30 y un máximo de 90, y ampa­ran la pérdida o el daño de equipaje de mano o convencional, dependiendo de la póliza que se contrate, tras presentar la denuncia en el mismo aeropuerto. Algunos seguros cubren accidentes en transporte público, como taxis, metro, trenes, barcos, lanchas o buses.

Para casos más extremos, como cuando el amparado muere, la cobertura básica aplica para la repatriación de los restos mortales, los costos de moviliza­ción de un acompañante con los tique­tes de ida y regreso y la estadía mien­tras se lleva a cabo la diligencia. Para cubrir estas eventualidades existen pó­lizas exequiales que, además de la repa­triación, incluyen la adecuación, sepul­tura o cremación. Estos beneficios “van ligados a un portafolio que no solo tiene por objeto cubrir los activos fijos de la compañía, sino extender su acción ha­cia la parte humana, que es en últimas la que hace que la empresa funcione”, comenta un empleado de AIG.

Además, hay otras asistencias en el regreso por el fallecimiento del familiar que consisten en el pago de los costos adicionales a la aerolínea y la realiza­ción de las gestiones para que el asegu­rado pueda movilizarse ese mismo día. También ampara la interrupción de su agenda por catástrofe en el país donde se encuentre el usuario.

Estas pólizas ahora son más fáciles de adquirir y, a menudo, vienen “em­paquetadas”, es decir que brindan dife­rentes facilidades a precios razonables. Como beneficio adicional, las asegura­doras pueden extenderlos, por un me­nor costo, a los familiares que en deter­minado momento estén acompañando al titular.

Decisiones equivocadas

Dado que en los viajes de trabajo una persona representa a su compañía en el plano internacional, existe un por­tafolio que va ligado a las empresas: el de Infidencias de Riesgos Financieros (IRF). Este evita que el empleador deba pagar una suma de dinero si el en­viado comete un error por omi­sión o apropiación indebida de sus funciones. Por lo general, estas pólizas se contratan desde la casa matriz, desde donde avalan al gerente en las decisiones que pueda tomar en el país donde esté realizando su gestión como directivo.

Por otro lado, movilizarse en el exte­rior aumenta el riesgo de que la persona pierda su billetera o cartera con tarjetas de crédito, documentos y pasaporte, lo cual la bloquea desde el punto de vista económico. Por esta razón existen co­berturas para las tarjetas que amparan el 100% de las compras de bienes o ser­vicios que personas no autorizadas por el asegurado hayan realizado en forma fraudulenta, incluso hasta por tres días antes de que el usuario denuncie el robo del plástico y lo bloquee.

Lo mismo sucede en caso de que un tercero se apropie del número de la tarjeta y realice compras no auto­rizadas de bienes y servicios a través de Internet u otros medios. En algunos casos, el auxilio total se extiende hasta 30 días antes del bloqueo de la tarjeta.

Qué hacer si…

Alguien debe sustituir al gerente: la aseguradora envía a otro em­pleado con todos los gastos pagos si quien viajó primero no puede continuar con su correría. (Qualitas Assistance).

Necesita asesoría legal: puede llamar a la línea directa de la ase­guradora o a la línea por cobro revertido a Estados Unidos, según donde se encuentre. (Qualitas Assistance).

Requiere fondos: el asegurador asume el costo de las transaccio­nes de envío de dinero por parte de sus familiares o el empleador. (Qualitas Assistance).

Sufrió un accidente de tránsito: si incurre en responsabilidad civil, tie­ne a disposición un abogado para que lo asista. (Qualitas Assistance).

Tuvo un accidente por deportes: solicite una cobertura hasta por US$10.000 si el evento fue resultado de una práctica ‘amateur’ de un deporte lejos de casa.

Se extravía o demora su equipaje: tiene una compensación que se otorga dependiendo de las horas que se retrase su equipaje en lle­gar hasta usted. A las 24, se autoriza el desembolso total por este concepto. Pague sus gastos en efectivo o con tarjeta de crédito y solicite el reembolso.

El vuelo se retrasa o es cancelado: si debe pasar la noche en un ho­tel o incurrir en gastos de alimentación, algunas aseguradoras lo amparan hasta por US$2.000.

Debe abandonar un plan turístico: en caso de que no pueda conti­nuar con sus planes debido a la muerte de un familiar, una enfer­medad incapacitante o un problema judicial, la compañía negocia la multa, el cambio de fecha, entre otros.

Llega tarde al aeropuerto: la póliza de late arrival se aplica en caso de que llegue tarde para tomar un avión. Como la aerolínea cobra sanciones económicas para autorizar otro vuelo, la póliza cubre hasta US$500.